Tiendas, Hipermercados y "Superenred@dos": Bienvenidos al Supermercado de Internet


compras en red

   

Alemania, que le ha declarado guerra abierta a la inseguridad de los usuarios en la red, acaba de proponer la implantación de un botón de seguridad para las compras online.


Propuesta que se impondrá como obligatoria y en breve en todas onlineshops del país y que lleva ya tiempo funcionando en Bruselas.
El paso siguiente para ser una medida obligada y extendida en toda Europa, será corto.

Este nuevo click obligará a las empresas que venden a través de Internet a mostrar todos los datos de carga sobre el precio de un producto en cuestión: impuestos, portes, porcentajes de descuento, entre otras, y todas las condiciones del acuerdo contractual que normalmente el cliente o no tiene la posibilidad de leer o pasa por alto.

Bien está, un poco tarde pero bien.

Y decimos que un poco tarde porque llevamos ya tantos años comprando a través de la red, que empezar a fiscalizar ahora los posibles fraudes que algunas empresas cometen en su transacciones digitales, es como llegar a una fiesta cuando se han acabado los cócteles.

La compra venta de productos a través de Internet se ha ido consolidando y definiendo por si sola. Queremos decir por quienes la ha ido haciendo operativa con el paso del tiempo.

 


Empresarios que se arriesgaron y compradores que se lanzaron al vacío la fueron convirtiendo en algo tan o más habitual que ir al supermercado a comprar el pan.

La gran mayoría de los compradores online sabemos qué negocios son fiables y qué negocios no lo son. No está de más sin embargo esta medida que regulará resquicios que se escapan a la legalidad. Pero los que somos compradores en línea habituales tenemos otra serie de problemas. Estamos sumergidos de lleno en el maremagnum del negocio electrónico y luchamos a diario entre tiburones para alcanzar la orilla de aguas tranquilas y arenas doradas; con pocas y ninguna ayuda interna y pocas o poquísimas externas que valoran un dedicado trabajo “al aire”.

Porque en la Red todos y todo estamos presentes aunque sea solo como burbujas de aire. Y menos fiable que los contratos que aceptamos digitalmente es la información que recibimos sobre el producto o servicio o producto que vamos a adquirir. En muchos sentidos, pero por poner solo un ejemplo: ¿Vamos de compras?

De acuerdo, algo sencillito. Un perfume por ejemplo para regalar a nuestra madre por su cumpleaños. Uno de esos que ya no están en las perfumerías pero que era el que ella usaba de joven. ¡Detallazo!. Lo primero; tantear las onlineshop especializadas en perfumería. Conocemos algunas y vamos a ellas directamente. No lo tienen. Otro intento: En el buscador: “comprar perfume x” …3.987.201 resultados. ¡Vaya!. Si incluso está en las webs que acabo de mirar. No habré buscado bien.


Dos horas mas tarde…

Hemos revisado todas las entradas que nos ofrece el buscador. Y si, es cierto, el nombre del perfume con el que queremos sorprender a nuestra querida progenitora se menciona en cada uno de los portales que hemos abierto, nos hablan de sus características en cata, de su precio, de las aventuras y desventuras de la marca que lo lanzó al mercado, y de su historia.

Teníamos razón, todas dicen que es un perfume idóneo para sorprender a una mujer de edad “ digamos consolidada” ya que fue una de las primeras marcas de alta perfumería que salió al mercado y se convirtió en poco tiempo en icono de elegancia y distinción para las mujeres que lo usaban.

Éramos más listos de lo pensábamos.

Lo malo es que como está descatalogado, ninguna de las tiendas online que lo mencionan, es decir, en ninguna de las 3.987.201 entradas, lo podemos comprar.  Habiámos marcado “comprar” en el buscador, ¿o no?

Dos horas más de búsqueda.

 


Bueno una pequeña perfumería en el barrio de Gros en San Sebastian, lo tiene. Está especializada en perfumes antiguos “de reserva”. Será un poco caro, pero merecerá la pena. Lo hemos visto en un foro, no tiene web. Buscamos su teléfono en los listados de direcciones. Llamamos.  Nos lo venden si. ¡Ni que fuera un cognac de 50 años!, vamos a por él de todas formas, pues no tienen servicio de envío, ni de cobro digital. Transferencia y portes por nuestra cuenta que vivimos en Algeciras.

 

Hacemos la operación, no podemos mandarle por mail el justificante de la transferencia porque no tiene dirección de correo electrónico, ni fax.

Mire señor, esto es un negocio pequeño. Vale usted perdone, en tres días tendrá el ingreso en su cuenta bancaria. Dos días más para recibirlo. En total 6 días, 196 euros y el cumpleaños de nuestra madre lo celebramos antesdeayer.

Nos había dado tiempo a ir a buscarlo, comer un buen marmitaco, y nos habría salido más o menos igual de precio.

Eh, ustedes, los alemanes, ¿tienen alguna idea para solucionar esto?

 

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