Joan Alvares de POKO nos explica cuales son las claves para realizar Marketing de Guerrilla
La clave pasar por saber gestionar el recurso inmaterial más escaso: la atención.
El problema de los spots, de las cuñas o de los opis es que ya forman parte del paisaje mental del consumidor.
Recibimos tantos de estos 'impactos' publicitarios -una media de 3.000 al día- que estamos inmunizados a ellos y, muchas veces, los esquivamos.
Cuando encendemos el televisor ya sabemos que en algún momento una pausa publicitaria va interrumpir el programa que miramos. Y que si queremos sortearla basta con hacer zapping, con chatear por el móvil o para ir a pasear el perro, que tiempo da para ello. El problema es que la publicidad vive de ese recurso tan valioso y cada vez más escaso: la atención. Sin atención, no hay nada.
Puede que usted se pregunte: "Bien, pero ¿cómo lograr atención?"
Quizá la forma más rápida sea huyendo de aquellos canales más publi-saturados.
La televisión, la radio o un periódico son canales donde el consumidor ya espera recibir publicidad y donde nuestro anuncio compitirá en atención contra otros muchos.
En cambio la espera en un andén de tren o el trayecto de un ascensor son situaciones donde una persona tiene un tiempo de atención disponible.
Situaciones donde no interrumpimos nada, donde podemos hablar a solas con el consumidor (one to one), dialogar en vez de chillar. La forma más efectiva es generar atención propia en lugar de comprarla. O lo que es lo mismo: atraer el consumidor en lugar de perseguirle.
Pensemos en las reacciones de los transeúntes cuando Superman aparecía en escena: "¿es un pájaro, es un avión?". A la gente no le gustan los anuncios. Le gustan las experiencias que poder contar. Le da igual si hay una marca si hay una experiencia. O es que usted no contaría que ha visto a Superman en la Puerta del Sol, por más que fuera una campaña de Marvel para promocionar sus cómics?